miércoles, 30 de julio de 2014

Esta noche, cálida , sin apenas aire para respirar con la humedad justa que casi llega a hacernos sudar sin conseguirlo por el momento esta noche va a ser, va a ser una de esas en las que no puedo dormir en las que me da  por arreglar yo sola el mundo moviendo los hilos en el aire, escuchando el andar del perro del vecino de arriba, él,el perro tampoco duerme, seguro que estaría encantado de bajar aquí conmigo a comerse una galleta.

Por la ventana entra el olor al jazmín que sigue resistiéndose a morir, su dueña no lo hizo, nos dejo, se quiso ir y hoy me he acordado de ella, ya nadie recoge  ropa en su terraza bajo el porche, construido para que no la molestase el sol y no se quemase su ropa y como si de un ritual se tratase, las perchas, las que colgaba del porche para colocar su ropa lavada, cuando sopla el viento, bailan y bailan ya nunca cumplirán la función para las que fueron allí llevadas.
 No le tocaba irse pero se fue, supongo que no pudo sobrellevar la perdida de su hijo, después de aquello ya no conversaba en la terraza y yo tampoco,un saludo con un ademán y ya está...una mañana dejo de asomarse a tender, luego supimos por qué y sin embargo en estas noches cálidas de ventanas abiertas el olor de su jazmín regresa a impregnarnos de la memoria de aquella que fue su dueña.

Buenas noches jazmín, buenas noches vecina.

2 comentarios:

Makarmen dijo...

Es un bonito recuerdo, triste pero cariñoso.

ramon(garrofero) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.