domingo, 10 de enero de 2016

lunes, 16 de marzo de 2015

sábado, 14 de febrero de 2015

Cinteta


Cinteta , una pageseta ebrenca muy dispuesta i eixerida!

lunes, 27 de octubre de 2014





Desprendiendo el olor a la harina tostada , al azúcar, la canela y el anís, a mil esencias que se le quedan a una  marcadas como a fuego en la memoria, con la luz justa que daba una bombilla la única de la cocina en donde se recogían todos los miembros de la familia por que allí era donde más caliente se estaba, además había un trabajo especial que hacer aquella tarde de otoño, aquella tarde a la hora que quedaba después de la merienda y antes de la cena, la mesa de madera cubierta de manos y harina ,aceite, huevo y no recuerdo que más sólo que la botella del anís representaba la pócima que haría realidad el milagro de todo aquel ritual de malabares que terminaría en forma de pequeños dulces que nos acompañarían durante unos cuantos días.

En medianas canastas de caña, recubiertas por impolutos trapos blancos de algodón se posarían aquellos "pastissets y coquetas de segi," rebozados en azúcar y rellenos los "pastissets" de cabello de ángel , luego tapados en paño blanco quedaban durmiendo esperando la mano delictiva que osaría colarse a escondidas a robar uno de aquellos pequeños manjares  aún calientes , con sumo cuidado dejando el paño bien puesto y sujetando en una mano el motín y recogiendo con la otra el azúcar que de él se desprendía la boca se disponía bien abierta a no dejar ni una miga ni rastro del delito , y así un viaje tras otro hasta sentirse indispuesto o indispuesta o indispuestos , todos los primos y yo nos fuimos a la cama aquella noche , sin cenar y sin postre , claro que el castigo no fue sino una pura necesidad y alivio para ellos y para mí.

miércoles, 30 de julio de 2014

Esta noche, cálida , sin apenas aire para respirar con la humedad justa que casi llega a hacernos sudar sin conseguirlo por el momento esta noche va a ser, va a ser una de esas en las que no puedo dormir en las que me da  por arreglar yo sola el mundo moviendo los hilos en el aire, escuchando el andar del perro del vecino de arriba, él,el perro tampoco duerme, seguro que estaría encantado de bajar aquí conmigo a comerse una galleta.

Por la ventana entra el olor al jazmín que sigue resistiéndose a morir, su dueña no lo hizo, nos dejo, se quiso ir y hoy me he acordado de ella, ya nadie recoge  ropa en su terraza bajo el porche, construido para que no la molestase el sol y no se quemase su ropa y como si de un ritual se tratase, las perchas, las que colgaba del porche para colocar su ropa lavada, cuando sopla el viento, bailan y bailan ya nunca cumplirán la función para las que fueron allí llevadas.
 No le tocaba irse pero se fue, supongo que no pudo sobrellevar la perdida de su hijo, después de aquello ya no conversaba en la terraza y yo tampoco,un saludo con un ademán y ya está...una mañana dejo de asomarse a tender, luego supimos por qué y sin embargo en estas noches cálidas de ventanas abiertas el olor de su jazmín regresa a impregnarnos de la memoria de aquella que fue su dueña.

Buenas noches jazmín, buenas noches vecina.